TOP 3: mis leyendas venecianas favoritas · Crónicas de una viajera solitaria ·
Venecia es un lugar plagado de leyendas, esto no es ningún secreto. Hasta el punto en que hay tours gratuitos para caminar por la ciudad centrados en sus leyendas. Gracias a estos tours he conocido todo tipo de leyendas, así que te cuento las que más me han fascinado.
La primera de todas cuenta la historia de un hombre que navegaba con su embarcación a pesar de la nula visibilidad del paisaje (como hemos visto anteriormente, la niebla es bastante frecuente en esta ciudad). Tras pasar el cementerio, empezó a arrepentirse de haber emprendido su viaje, así que intentó dar marcha atrás poco a poco, pero acabó arrollando dos góndolas que pasaban detrás suya. En seguida empezó una labor de rescate de los cuerpos de las víctimas, las cuales murieron en el acto o a pocos minutos; sin embargo y debido a la espesa niebla no fue posible realizar el rescate de forma efectiva y de hecho, algunos cuerpos no se recuperaron hasta la mañana siguiente y otros ni se llegaron a recuperar. Diez meses más tarde de este accidente, una de las jóvenes que fallecieron pero cuyo cuerpo no fue encontrado, apareció en los sueños de su hermana pidiendo que rezaran por ella y por su alma porque su cuerpo aún está atrapado, pero que si rezaba, saldría del fondo del canal y podría descansar en el cementerio. Una semana más tarde se recuperó el cuerpo de la chica. En cuanto a la otra chica cuyo cuerpo no pudo ser recuperado, dicen que su cuerpo aparece en un ataúd flotante las noches brumosas, iluminado por unas velas para que los barcos que puedan pasar cerca no choquen contra ella.
Otra leyenda fascinante de Venecia cuenta que Judas no suele ser representado en el arte litúrgico, a no ser que la representación sea la escena de la última cena, y que en su lugar suele ser reemplazado San Mateo. Por ese motivo, un joven del siglo XIV, que al parecer era un adorador del demonio y que tenía fama de ser un buen escultor, fue designado por el mismísimo Anticristo para que expandiera su reinado en la tierra. Con este propósito, el joven escultor recibió tres piezas de plata, aún manchadas con la sangre de Judas, y puso una de ellas dentro de una estatua de Judas. Ahora solo quedaba completar el cometido con un ritual, que sería celebrado la próxima Semana Santa. Como ya era costumbre por aquel entonces, se representaban escenas bíblicas en la calle y una de las participantes era una adolescente que era conocida en la calle por haberse curado milagrosamente de fiebre tifoidea después de dos semanas sin poder moverse de la cama. Durante una de las escenas que representaba la chica, se dirigió al joven escultor y le dijo “¿Acaso ya no temes a los lugares sagrados, Satanás? ¿Sabes que eres impotente contra nuestro Señor y la fe de nuestro pueblo?”. La multitud observaba atónita la escena y cómo el escultor parecía apurado, un joven diácono, que llevaba agua bendita, se abalanzó contra él y le arrojó el agua bendita. Esto hizo que el joven escultor cayera al suelo, a la par que el cielo se tornaba negro y se producían fuertes vientos, consiguiendo así que el diablo abandonara el cuerpo. Tras estos acontecimientos, se retiraron las representaciones de Judas.
La última leyenda que voy a contar habla sobre una gran plaga de peste negra que azotó Venecia a finales del siglo XVI. En el Ghetto judío de la ciudad solo murieron niños y la tensión era más que palpable, ante lo que los rabinos de la comunidad decidieron rezar una serie de oraciones especiales para poder acabar con la plaga y congraciarse de nuevo con Dios, pero sin resultado alguno. Una noche, el profeta Elías apareció en el sueño de uno de los rabinos y le guió hasta el cementerio judío de Venecia, donde vio las almas de los niños jugando y bailando entre sus tumbas. El rabino quiso preguntarle al profeta Elías qué significaba esto, pero se despertó antes de poder formular la pregunta y, convencido de que acababa de tener una visión divina, decidió mandar a un discípulo al cementerio judío ese mismo día, por la noche. El discípulo debía tomar uno de sus sudarios y traerlo de vuelta al rabino, y así lo hizo tan pronto como los niños empezaron a salir de sus tumbas. Esa misma noche, el mismo niño al que le había quitado el sudario apareció frente a la casa del rabino y le pidió que le devolviera su sudario, porque sin él no podía volver a descansar, a lo que el rabino le contestó que no iba a devolverle el sudario hasta que le explicara por qué ese brote de peste sólo se llevaba a los niños de su comunidad. Aunque al principio no quiso responder, finalmente confesó que una madre mató a su hijo recién nacido, y tan pronto como el niño reveló el nombre de la mujer, el rabino devolvió el sudario al niño. A la mañana siguiente, el rabino en cuestión convenció al resto de rabinos para ir a hablar con esa mujer con su marido, quien también estaba al tanto de lo que hizo su esposa. Se vieron obligados a confesar ante el rabino y, posteriormente, fueron llevados ante la justicia. Tras esto, el brote de peste paró. Dejando de lado mis preferencias y tal como se puede ver, parece que hay un fuerte componente religioso en las leyendas venecianas.
Estas leyendas no han sido elegidas a propósito, simplemente son tres de las que más me llamaron la atención, pero puedo asegurar que todas las leyendas que conocí durante ese viaje tenían el componente religioso como motor principal de la historia.




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