Lisboa y sus museos · Crónicas de una viajera solitaria ·
Siguiendo un orden cronológico, debo decir que mi llegada no fue particularmente grata, ya que estuve una hora esperando el bus que tenía que llevarme al centro, pasada la hora me rendí y me desplacé en tren (que no había elegido en un principio porque tomarlo suponía hacer transbordos). Afortunadamente el resto del viaje fue sobre ruedas. Aún así, aproveché la parada en la que debía de cambiar de tren para explorar un lugar que no estaba en mi lista de sitios pendientes a visitar. Se trataba de la Estufa Fría de Lisboa, un precioso jardín botánico formado por cientos de plantas exóticas de los cinco continentes. Además, el día de la semana que fui se podía entrar de forma gratuita, lo que fue una grata sorpresa. Antes de llegar al hostel en el que me iba a hospedar, paré en un supermercado para comprar algo de fruta y galletas a modo de desayuno para los próximos cinco días de mi estancia. Debo decir que, pese ir con el Google M...





