La corriente de Kuroshio · Crónicas de una viajera solitaria ·
Es muy curioso cómo se han creado vínculos con otras personas y otras naciones del mundo a lo largo de la historia. Cuando hablamos de enamorados, hay quienes creen en el famoso hilo rojo invisible que une a dos personas destinadas a estar juntas, el hilo puede alargarse o contraerse, pero nunca romperse. Pues algo parecido tiene esta historia.
La que igual no es tan conocida es la corriente de Kuroshio. En la Expo Universal de Osaka, descubrí la existencia de esta corriente gracias al Pabellón de España. Entre otras cosas, el Pabellón de España habló de algunos viajes que se hicieron desde la península Ibérica hacia el este de Asia, así como las relaciones diplomáticas con Japón en el siglo XVII, lo que llevó a hablar de los navíos que siguieron la corriente Kuroshio (cabe aclarar que la corriente es real, no es un mito como el hilo rojo, pero es cierto que tiene su encanto legendario pensar que estamos unidos a otra nación tan lejana, entre otras, por una corriente marina). Uno de esos navíos, el galeón San Francisco, naufragó en 1609 en las costas de la prefectura de Chiba y la intervención de los habitantes del pueblo donde naufragó permitió que se salvaran las vidas de la mayoría de pasajeros y tripulación.



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