Sevilla tiene un color especial · Crónicas de una viajera solitaria ·
Pasé tres días en Sevilla con dos propósitos: ver a mi hermano competir y visitar algunos lugares de interés histórico del centro de la ciudad para mi TFM. Pero más allá de estos propósitos, Sevilla tiene un lugar especial dentro de mí porque es la primera ciudad española que visité como viajera solitaria (sí, antes he viajado sola al extranjero que dentro de mi propio país).
Mi primera parada en Sevilla fue en el Archivo de las Indias, y para mi, como historiadora y viajera, es de los lugares más épicos que he visitado en todo el país, porque allí tuve la oportunidad de tener delante mía un diccionario del siglo XVI-XVII de español-quechua y el mismísimo Tratado de Tordesillas. Recordemos que el Tratado de Tordesillas, como bien estudiamos en el instituto la mayoría de jóvenes de hoy, se firmó a finales del siglo XV entre los Reyes Católicos y el rey Juan II de Portugal para establecer una línea de demarcación en el mapa entre las dos coronas y las zonas de influencia de cada una en los nuevos territorios coloniales. Este documento ha sido determinante para la historia del continente americano y tener delante una pieza tan importante para entender el pasado de todo un continente, es de las mejores cosas que puedo contar de este viaje.
Tras visitar el Archivo de las Indias, pude visitar el Alcázar de Sevilla. Este sitio es realmente mágico, no solo por su belleza que invita a tanta gente a hacerse fotos premeditadas para las redes sociales, sino porque ha sido uno de los principales testimonios del desarrollo de la ciudad desde época andalusí. Además de que en el Alcázar se han paseado algunas figuras ilustres de dicha época. Para muchos será solo un lugar bonito más que tachar de la lista de “sitios que ver en Sevilla”, pero si uno se para a pensar, parece mentira que un lugar donde hoy pasean personas de tantos lugares del mundo, siglos atrás haya sido una fortaleza y un palacio real en el que se han paseado figuras de gran influencia en su época.
Por supuesto, la grandeza de Sevilla no nació en la época del Califato, sino que en la época romana ya tenía un gran peso en la Península Ibérica. Y cómo no iba a perder la oportunidad de conocer el pasado romano de la ciudad, visité el Anticuarium, un curioso conjunto arqueológico que se descubrió durante unas obras. Mi visita a lugares históricos de Sevilla culminó con la visita a la Catedral de Sevilla, que destaca por muchas cosas, como por ejemplo, guardar los restos de Cristóbal Colón, ser la catedral gótica más grande del mundo, tener la famosa Giralda como parte de su estructura o guardar valiosos tesoros de nuestra historia.






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